viernes 6 de noviembre de 2009

Erasmus life



Estudiar en otro país, aprender otro idioma, vivir solo, poder hacer lo que quieras... fiestas por doquier.

Pero todo eso no es irte de erasmus.

Es aprender a sacarte las castañas del fuego. Aprender el idioma sí o sí y practicarlo o practicar otros que conozcas para poder continuar en el día a día. Es conocer decenas de sitios y de caras nuevas. Llenarte de experiencias, buenas o malas, y madurar un poquito más.

Esto ya se acerca un poco más a lo que está siendo mi experiencia, pero aún hay más. Que mes y medio da para bastante.

Irte a vivir a otro país, a un piso con más gente que conoces de poco o de nada, significa tener que aprender a llevarte bien con todo el mundo. Es darte cuenta de que las madres en el fondo son de una raza de superheroínas, que son capaces de hacerlo todo y más, sin que se les vaya la sonrisa nunca (al menos la mía es así). Ver que, aunque tus padres no te van a dejar pasar hambre y te darán el dinero que necesites, estás agobiada porque los primeros meses no haces más que gastar y gastar en cosas del piso. Aprender a descifrar una factura de la luz.
Sorprenderte de que cocinar no te resulta complicado. Que las lentejas y la paella no sólo son comestibles cuando las haces por primera vez, sino que además están muy ricas. Ir al súper y fijarte en esos maravillosos cartelitos amarillos y rojos en los que pone Oferta. Y sobre todo, estando en Roma, ponerte la regla de no comer pasta o pizza más de una vez a la semana.

De momento esto ha sido todo lo que he vivido. Para no haber salido de casa en mis 23 años, me ha gustado mucho ver que me desenvuelvo bien, que estar sola no es el fin del mundo. Este verano pasado he viajado mucho, y mi tía me enseñó a tragarme un poco los nervios, a no alterarme cuando las cosas no salen según lo planeado... sí, y sobre todo a no planificar cada segundo de mi vida.
Aprender no siempre es sencillo, de hecho, en la vida se aprende a base de tropiezos. Pero cuando miras atrás, se agradece.

Y gracias a esa maravilla denominada Red de Redes, o Internet, sabes que tienes a tu familia y a tus amigos de siempre a golpe de click.
Pero claro, aquí viene tu primera videoconferencia... y vuelves a ver tu casa, a tu familia, que creías que no echabas tanto de menos. Es como si estuvieras de nuevo sentada en tu mesa del comedor, o en el despacho de tu madre. Viendo las mismas cosas de todos los días, que tan repetidas tenías, y las echas tanto de menos...

Porque no hay nada como estar en casa, nada como salir y saber que tienes a la gente a, como mucho, 10 minutos de distancia en coche. Pero sé que cuando vuelva me van a estar esperando, que me echan de menos como yo a ellos, y que cuando vuelva los abrazaré uno por uno, hasta que se cansen de mí. La osica seguirá siendo osica aun en el fin del mundo, aunque sea hora de seguir creciendo.

Nos vemos en nada, os quiero mucho a todos :D

miércoles 3 de junio de 2009

So scared


- ¿Qué te pasa?

- Nada

- Bueno...

- ¿Por qué lo dices?

- Parece... parece que estuvieras asustada.

- ¿Yo? ¿Por qué? ¿Yo? Qué va... no, claro que no... No sé, ¿asustada? ¿Por qué iba a estarlo?

- Bueno, es normal que estemos asus... que estés asustada, quiero decir.

- ¿Cómo? ¿Tú también?

- ¿Yo? ¿Asustado yo? No, me he equivocado, quería decir que... tú...

- Vaya... ¿y qué hacemos ahora?

- Nada, si total, sabes que tenemos fecha de caducidad...


Fecha de caducidad. Algo que sirve para ponerle fin a las cosas orgánicas. Se supone que a partir de ese día que te indican, no debería consumirse porque se empieza a deteriorar. Sin embargo, hay bastante gente que le hace poco o nada de caso a esta recomendación. ¿Por qué? ¿No les importa seguir empeñados en consumir algo que está en mal estado y que puede que les haga daño?

Quizá es que, simplemente, tienen tanta hambre... que no pueden evitarlo.
Tal vez eso que quieren consumir les hace sentir bien, aunque luego les duela un poco la barriga.
Puede que llevaran meses sin calmar ese hambre... ¿no tendrían una excusa entonces?

Y es que, al fin y al cabo, la fecha de caducidad es sólo una recomendación...

domingo 24 de mayo de 2009

Hugs



Abrázame, sólo un poco más.

Sé que ya está saliendo el sol, al final se nos ha hecho de día, pero cuando se está tan a gusto el tiempo pasa más rápido de lo normal.

Eras una variable que no entraba en mis cálculos. Ya me creía perdida, condenada a no saber ni poder controlar lo que sentía. Avergonzada y asqueada por ello.
Pero llegaste, y le diste paz al golpeteo de mi corazón. Hablar contigo era reír, era tranquilidad, me sentía bien. No había nervios, no había agobios, ni ansiedad.

Llegaste y me enseñaste a sonreír otra vez, a no pensar. Cuando tenía una recaída hacías que lo olvidara y me levantara, aunque no lo supieras entonces. Estabas ahí, estás ahí, con los brazos abiertos esperando simplemente que dé un par de pasos más.

Ahora parece que el tiempo se hubiera parado. Tengo frío pero no me importa, no me quiero ir. En estos tiempos que corren los abrazos son algo complicado de encontrar, y más los que se dan de verdad. Pero ahí estás tú, sonriendo con dulzura, sereno, tranquilo, secándome las lágrimas.

Gracias.


Estoy poco inspirada, vale :$ La resaca no ayuda, y el tener que hacer mil prácticas tampoco, pero no sé, es una situación bonita, encontrar un ángel de la guarda. Ya nos podía pasar de verdad y más a menudo.

Dentro de nada acaban las clases, empiezan los exámenes y no apareceré por la facultad. Se acabó, voy a hacer las cosas bien. Y si me tengo que arrancar el corazón juro que lo hago. El estrés lo puede todo.

miércoles 13 de mayo de 2009

Untitled 1



- ¿Sabes esas veces que por muy mal que te sientas, te das una bofetada y tiras para delante?

- Sí, claro.

- ¿Sabes cuando mantienes la sonrisa sólo para que quienes te abandonan o te quieren hacer daño no vean que lo consiguen?

- Pues sí...

- Y ¿sabes? ¿sabes cuando luego te tiras al suelo a llorar, acurrucándote como un niño pequeño, cuando la sonrisa se te tuerce de tanto hacer fuerza?

- ...


Pues ya está, si total, ya me lo dijeron ayer... seguro que no es para tanto.

¿Que la mentira y el egoísmo están a la orden del día? ¿Y qué? Son males menores, no tienen importancia.

¿La hipocresía? ¿Qué es eso? Una nimiedad.

¿Que una persona borre a otra de su vida con la misma facilidad con que se bebe un vaso de agua? Bah, no es nada.

¿Qué significa que un amigo te dé una puñalada y te deje tirada por una tontería? Nada, no significa nada, porque no es para tanto.




Sabes... ¿sabes esas veces que vas andando, pasando entre la gente, como un autómata? Dirigiéndote a ninguna parte aunque tus pies te lleven a donde tienes que ir. Sin mirar porque ya sabes a dónde vas, a seguir la rutina de todos los días, a esperar a que acabe el día, a hacer mil cosas para no pararte a pensar.


No se os olvide nunca daros la bofetada en estos momentos, mirad lo que pasa cuando te retrasas un poco... no puede ser.

jueves 7 de mayo de 2009

Osa cocinicas: Galletas de mantequilla

La cocina como medio de relajación y evasión es bastante buena. Si además son postres en los que hay que trabajar con las manos y te pones música mientras, te entretienes bastante y es aconsejable cuando no se quiere pensar en nada...

Las galletas/pastas de té son muy divertidas de hacer. Es un poco coñazo estar poniendo tandas de galletas en el horno, pero al final quedan genial y duran varios días sin ponerse duras. Los ingredientes son:

  • 2 huevos
  • 200 gr de azúcar
  • 500 gr de harina aprox.
  • 300 gr de mantequilla
  • Esencia de vainilla o canela



Lo primero que hay que hacer es batir la mantequilla hasta que esté muy cremosa. Es más fácil si está a temperatura ambiente, pero no hay que "quitarle el frío" en el microondas. Se tiene fuera del frigorífico un rato y ya está. Luego, le echamos el azúcar y seguimos batiendo para que se mezcle bien.


Lo siguiente es añadirle los huevos batidos y la canela (o vainilla, anís... lo que queramos ^^) y seguir mezclando. El resultado será de una textura líquida de momento, hasta que empecemos, poco a poco, a añadirle harina. Hay que hacerlo con cuidado para que no se formen grumos.


Así, vamos añadiendo harina y batiendo hasta que ya nos cueste y tengamos que hacerlo con las manos. Al principio es un poco "guarreo" pero es la gracia de esto, que te lo pasas pipa ^^ Conforme se va añadiendo harina se podrá ir amasando mejor, hasta que se despegue de los dedos.


Dejamos la masa reposar en el frigo una hora tapada con papel de cocina transparente. Y luego... la sacamos, y con un rodillo la estiramos hasta que tenga un grosor aproximado de medio centímetro. Vamos cortando con los moldes y las ponemos en la bandeja del horno untada con mantequilla (también se pueden poner sobre papel para hornear). Mientras, precalentamos el horno a 180º
Así que vamos horneando en tandas, durante unos 15 minutos o que empiecen a dorarse. Es importante no pasarse porque luego cuando se sacan endurecen un poco y no queremos piedrecitas con formas bonitas, jajajaja.
Una vez que las tenemos todas sólo queda decorar con chocolate fundido, mermelada, chocolate y ralladura de coco, fideos de colores...




Y ¡a comer! dejando unas horitas que se seque el chocolate, claro, jeje.

¡En fin! A ver si próximamente pongo la de Brownie. Aunque se me quitan las ganas de cocinar, porque siempre lo hago para alguien, por algún cumple, o para una merienda... y viendo el cómo es la gente últimamente... que no les importa ser crueles contigo porque sí, o dejarte tirada, qué sé yo... a tomar viento.

jueves 30 de abril de 2009

Unable


Romeo [tomando de la mano a Julieta] - Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario - pecado de amor es éste -, mis labios, peregrinos ruborizados, están dispuestos a hacer penitencia por este áspero toque con un tierno beso.

Julieta - Buen peregrino, haces mucho agravio a tu mano, que muestra en esto una apropiada devoción; pues hasta los santos tienen manos que tocan las manos de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el santo beso de los palmeros.

Romeo - ¿No tienen labios los santos, y también los piadosos palmeros?

Julieta - Sí, peregrino; labios que deben usar en la oración.

Romeo - Ah, entonces, amada santa, que hagan los labios igual que las manos; te ruegan que lo concedas, para que la fe no se vuelva desesperación.

Julieta - Los santos no se mueven, aunque concedan lo que se ruega.

Romeo - Entonces no te muevas, mientras yo recibo el efecto de mi plegaria. Así quedan limpios de pecado mis labios, por los tuyos. [La besa].

Julieta - Entonces mis labios tienen el pecado que han tomado.

Romeo - ¿Pecado de mis labios? ¡Oh invasión dulcemente reprochada! Devuélveme mi pecado. [La vuelve a besar].

Hoy me decían que mi capacidad de sentir no tenía límites, que desde peque había sido así.

Y digo yo: ¿qué más da? Si todo lo que siento se va a la basura.

Necesito que se me disuelva la especie de tumor este que llevo dentro. Porque no lo quiero. No quiero sentirme mal cada vez que recuerdo que no me corresponde. No quiero estar nerviosa y no dormir. Nunca lo pedí. Quiero borrar de mi cabeza su voz y todo lo que él representa. ¿Por qué no se va simplemente?

miércoles 15 de abril de 2009

Good Morning


Suena el despertador y abrimos los ojos. Es una mañana como todas las demás, pero por alguna extraña razón, cuando te miro al despertar ya sé que moriría por poder ver lo mismo todos los días, pase lo que pase el resto de horas que tienen.

Te levantas y vas al baño. Cuando vuelves me encuentras con tu camisa puesta y con la mirada traviesa, así que te acercas, me besas... cariño... dámela... tengo que ir a trabajar... y tú también. Pero como sabes que no me voy a saciar tan fácilmente y ya he empezado a mordisquearte el cuello, me coges en brazos y me llevas a la ducha contigo.

El agua caliente se convierte en nuestro aliado, haciendo que la camisa se me pegue a la piel y que el vapor nos haga sudar a la vez que nos despierta. Un poco de jabón... y ya no puedes esperar más.

A medio camino entre la ansiedad, la violencia y la ternura, reclamas lo que ya te pertenece: mi cuerpo, mi alma, todo lo que poseo y puedo dar de mí. Y no contento con eso me repites lo mucho que me amas, a veces a susurros y a veces casi gritando, mientras te contesto con lo mismo todas y cada una de las veces, recordando que siempre se puede querer un poco más... aunque ahora me parezca imposible.

Salimos. Nos secamos. Vas a vestirte... Peque... ¿Sí? Siento haberte mojado la camisa de hoy. Ah, pero esa no era. ¿Lo sabías desde el principio? Claro.

No es gran cosa, estoy poco inspirada últimamente, y luego si pones algo y se malinterpreta, la lías jajaja. Así que intentaré centrarme en simplemente mini relatos tontos de esos que la gente lee cuando está aburrida, como éste.
Salvo, claro está, ocasiones especiales y que seguiré siendo políticamente incorrecta, le pese a quien le pese y me llame lo que quiera, jajaja.

Además tengo el tiempo ocupadísimo entre clases, prácticas y todo el papeleo para el Erasmus a Roma el año que viene. Un año rodeada de birra, italianos y con la fábrica de Ferrari por visitar... si es que me quejo por vicio ;)